¡Buenos días y feliz martes!

5–7 minutos

Nueva semana, vacaciones terminadas y vuelta a la normalidad. Para arrancar con buen pie, hoy, martes 7 de abril, se celebra el Día Mundial de la Salud. Se conmemora desde 1948, cuando entró en vigor la constitución de la Organización Mundial de la Salud con el objetivo de promover la salud como un derecho universal. Cada año la OMS fija un tema clave de preocupación sanitaria, y en 2026 el lema es ‘Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia’. Con motivo de esta fecha, y como excepción al formato habitual, hoy quiero proponerte algo distinto: siete avances científicos que han marcado un antes y un después en la historia de la medicina. 

ANTIBIÓTICOS

Que te receten un antibiótico no es una buena señal: significa que tienes una infección. Pero, al mismo tiempo, es una gran noticia, porque hay una forma de tratarla. Todo empezó en 1928, cuando Alexander Fleming, al regresar de sus vacaciones, observó por casualidad cómo el moho frenaba el crecimiento de bacterias en su laboratorio. Años después, esa sustancia, la penicilina, fue aislada y empezó a utilizarse de forma efectiva. Su impacto fue inmediato, especialmente durante la Segunda Guerra Mundial, donde ayudó a salvar miles de vidas en el campo de batalla. Desde entonces, los antibióticos se han convertido en una herramienta clave frente a infecciones bacterianas. Pero hay más: gracias a ellos hoy son posibles intervenciones complejas como trasplantes, quimioterapia o cirugías avanzadas. 

VACUNAS

Tampoco hace mucha gracia, aunque sea por nuestro bien, recibir un pinchazo. Menos aún si tienes tripanofobia, ese miedo intenso a las agujas o inyecciones. Curiosamente, el término “vacuna” proviene del término latino vacca (‘vaca’). Todo se remonta a 1776 con Edward Jenner, quien observó que las bovinas expuestas a una variante leve de la viruela quedaban protegidas frente a la más grave. Ese hallazgo permitió desarrollar la primera vacuna y, con el tiempo, erradicar la enfermedad en todo el mundo. Décadas después, otro gran avance llegó con la polio. En los años 50, Jonas Salk desarrolló una vacuna clave y decidió no patentarla para facilitar su expansión global. Desde entonces, las vacunas han frenado enfermedades como el sarampión, el tétanos o la meningitis, y han salvado millones de vidas. Incluso en tiempos recientes, como ya sabes, han sido fundamentales frente a amenazas como la COVID-19. Mira este breve vídeo donde se explica la utilidad de las vacunas.

ANESTESIA

Sí, hay quien la pediría hasta para una vacuna. Ahí quizá no hace falta, pero imagina someterte a una operación sin ella: sería impensable. Hasta mediados del siglo XIX, las intervenciones quirúrgicas eran muy escasas por el dolor insoportable que implicaban. La situación dio un giro en 1846, cuando William T. G. Morton consiguió insensibilizar a un paciente con éter durante una operación. Desde entonces, tanto los fármacos como las técnicas han evolucionado enormemente. Hoy se controlan en tiempo real constantes como la respiración, el pulso o la presión arterial. Y, tranquilo, porque existen sistemas que permiten medir el nivel de sedación y ajustar la anestesia con gran precisión. Si alguna vez has pasado por quirófano, ¿cómo ha sido la sensación de que te operen sin notar nada y el posterior despertar? 

RAYOS X E IMAGENOLOGÍA

El sentido del tacto y la descripción de los síntomas del paciente. Así se llegaba a los diagnósticos médicos hasta que en 1896 todo cambió. Ese año, Wilhelm Conrad Röntgen descubrió los rayos X mientras experimentaba con corrientes eléctricas y tubos de vidrio. Su hallazgo transformó por completo la forma de diagnosticar enfermedades, y en apenas un año ya se abrían servicios de radiología en hospitales. Con el tiempo llegaron nuevas técnicas. El ultrasonido, por ejemplo, utiliza ondas sonoras para obtener imágenes del interior del cuerpo y empezó a aplicarse en medicina a mediados del siglo XX. Después aparecieron herramientas aún más precisas como la tomografía computarizada y la resonancia magnética. Gracias a ellas, hoy es posible observar órganos y detectar problemas como tumores o quistes sin necesidad de recurrir a procedimientos invasivos. 

TRASPLANTES DE ÓRGANOS

De poder observar el interior del cuerpo se pasó, con el tiempo, a intervenir directamente en él mediante el reemplazo de órganos dañados. En 1954, el médico Joseph Murray llevó a cabo el primer trasplante de riñón con éxito. Aunque ya se habían realizado intentos previos, fue la primera vez que el paciente logró sobrevivir tras la operación. Ya a finales de los 60, los avances permitieron realizar trasplantes de órganos como el hígado, corazón y páncreas. Te doy un dato: En Estados Unidos, por ejemplo, ya se han realizado más de un millón de trasplantes; en España, según este informe del Ministerio de Sanidad, casi se alcanzaron los 6.500 en 2024.

CIRUGÍA CARDÍACA

Me centro en el corazón y en el primer injerto de derivación de la arteria coronaria, realizada en 1967 por René Favaloro. Para ello, utilizó una vena extraída de la pierna del paciente con el fin de rodear una arteria obstruida y restablecer la circulación sanguínea hacia el corazón. Esta técnica permitió mejorar el riego del músculo cardíaco, así como reducir el dolor asociado a la angina de pecho y el riesgo de sufrir un infarto. Con el paso del tiempo, se han desarrollado métodos menos invasivos que disminuyen las complicaciones de las cirugías tradicionales a corazón abierto. Hoy en día, muchos pacientes que superan las primeras semanas tras un bypass coronario tienen una esperanza de vida semejante a la de cualquier persona sana. Te recomiendo este artículo que expone diez consejos para fortalecer la salud del corazón.

INSULINA 

La diabetes es una enfermedad frecuente, especialmente la tipo 2. Esta se asocia a la obesidad y a los malos hábitos. De hecho, en España afecta a uno de cada siete adultos. Seguro que conoces a alguien que la padece. Al respecto, el descubrimiento de la insulina supuso un cambio radical en el tratamiento de la diabetes tipo I, que dejó de ser una enfermedad mortal. Antes de 1922, la esperanza de vida tras el diagnóstico era muy limitada, especialmente en niños. Este avance fue posible gracias al trabajo de Frederick Banting, Charles Best y John James Rickard Macleod, con la colaboración de James Collip. El primer paciente en recibir este tratamiento fue Leonard Thompson, un adolescente cuya salud mejoró notablemente tras las inyecciones. La insulina permite regular los niveles de glucosa en sangre y mantener el equilibrio del organismo. Además de estos avances, es fundamental promover la concienciación sobre la importancia de mantener un estilo de vida saludable. 

Muchas gracias por la lectura de esta newsletter especial. Espero que te haya gustado y, sobre todo, que hayas aprendido algo más sobre los principales avances médicos de los últimos años. Está claro que España no vive sus mejores años en lo que a sanidad se refiere. Ahora bien, cierro con un motivo esperanzador, pues, según el ranking de Numbeo, la sanidad pública de nuestro país se sitúa entre las diez mejores del mundo. Puedes leerlo en esta noticia. También te recomiendo echarle un vistazo a esta breve publicación de El País sobre los bulos y realidades de nuestro sistema de salud. ¡El viernes regreso con el formato habitual y sus siete noticias!

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