El Ministerio de Economía y Trabajo Social ha anunciado una notable reducción del desempleo en España, con 22.934 personas menos en las listas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Con un total de 2.419.712 desempleados, esta cifra representa la más baja para un mes de marzo en los últimos 18 años, marcando una bajada interanual del 6,2 % y un descenso mensual del 0,9 %. 

En este contexto, el trabajo de Chema de Isidro, un chef de 55 años originario de Vallecas, resalta como un modelo transformador de reinserción laboral. A través de su Escuela de Cocina, ha dedicado su vida a ofrecer oportunidades a jóvenes en situaciones críticas, incluyendo aquellos con antecedentes delictivos y chicas que han enfrentado la prostitución. «Trabajamos mucho la autoestima para que ellos crean que pueden hacer lo que quieran, y lo hacemos sin juzgar su pasado«, comparte De Isidro para VIREN, quien ha visto el impacto positivo de su labor en la vida de estos jóvenes. 

Miembros del curso de Gastronomía solidaria. CEDIDA.

La escuela de Chema, ‘Gastronomía Solidaria’, fundada en 2016, no solo se centra en la formación culinaria; es un espacio donde el pasado no define el futuro. Desde 2012, en colaboración con la ONG CESAL, ha establecido cursos que han logrado que el 90% de sus estudiantes encuentren empleo en el sector. «El trabajo en equipo es fundamental. Muchos inmigrantes que ahora lideran cocinas empezaron en situaciones similares«, afirma, subrayando la importancia de los valores enseñados en la hostelería. Además, su misión de ofrecer una segunda oportunidad a jóvenes en riesgo es clave en su labor. “Hablamos de la libertad. Les dejamos claro que las puertas están abiertas y compartimos historias de quienes han superado sus dificultades”, añade el cocinero. 

A pesar de los desafíos, De Isidro ha observado un cambio en la percepción de sus compañeros del sector con los alumnos. “Al principio, había resistencia; los veían como delincuentes. Pero con el tiempo, se han acostumbrado a la diversidad”, señala. Con más de una década de experiencia y miles de jóvenes formados, su visión para ‘Gastronomía Solidaria’ es ambiciosa: “Nos gustaría que este modelo se replicara en cada ciudad, barrio y país. Solo hay que escuchar y acompañar a la gente”.

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