El colegio Nazareth de Vitoria ha sido el escenario de un encuentro que demuestra que la memoria histórica no tiene por qué ser una carga, sino una herramienta de construcción. Bajo el proyecto ‘España y Francia, juntas contra el terrorismo’, jóvenes alumnos vitorianos y franceses han unido sus voces para dar forma a lo que han llamado «un lenguaje joven sobre un dolor viejo«. Tras escuchar los testimonios directos de víctimas de ETA, los GAL y el yihadismo, los estudiantes han transformado el conflicto en una obra de teatro y un cómic bilingüe. 

La LOMLOE en España subraya la importancia de la educación para la paz y la formación ciudadana, algo alcanzable mediante este tipo de herramientas educativas. En el ámbito de las Ciencias Sociales, el estudio de la memoria democrática trata de conseguir que los alumnos no solo memoricen fechas, sino que desarrollen una capacidad y una competencia en la empatía. 

Alumnas del centro leyendo el cómic. WEB DEL COLEGIO NAZARETH DE VITORIA.

La realidad es que la mayoría de los jóvenes no conocen la historia reciente de la nación. Cuando se les pregunta sobre terrorismo en España una gran mayoría lo desconocen y solo algunos “han visto un par de películas y les suena. Muchos salen de la enseñanza obligatoria sin saber qué es ETA”, comenta Ianire Lanchas, profesora de Historia en los Corazonistas de Vitoria, para El Mundo.

La misma importancia tiene conocer las hazañas de Cristóbal Colón allá por 1942, como el atentado del Monbar en 1985 por las GAL. Reyes Mate, filósofo y ensayista, referente en la memoria histórica en España cuestiona las corrientes negativistas sobre el estudio de esta: «La memoria no es para mirar atrás, sino para mirar el presente con otros ojos. Recordar el dolor de las víctimas no es un ejercicio de melancolía, sino un acto de justicia que nos permite construir una sociedad donde la violencia no tenga lugar». 

La imagen de los jóvenes compartiendo escenario con víctimas como Marta Buesa, hija de un asesinado por ETA o George Salines, padre de una asesinada por la Al Qaeda, deja claro que las nuevas generaciones están listas para recibir el testigo de la historia sin prejuicios. El uso del cómic, con sus blancos y negros para representar los años de plomo y el color para el futuro. Estos nuevos y jóvenes embajadores de la memoria regresan a sus casas con la convicción de que la palabra y el arte son las armas más potentes contra la intolerancia

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