Hay un cántabro en el desierto australiano. Botas, mono de trabajo, gorra y gafas protectoras. Así se dirige cada tres semanas a una de las minas que se explotan en este territorio. Dario Cavada, trabajador de la industria minera, hizo un viaje de 17.000 kilómetros con la intención de dominar el inglés, de poder vivir fuera de casa y de ahorrar.
Cavada nació en Santoña en el año 2001. De pequeño, los estudios no eran lo suyo, pero destacaba en el fútbol. Pasó por las canteras del Bansander, de la Gimnástica y del Racing, donde permaneció desde alevines hasta juveniles. Pese a no ser un gran estudiante en el colegio, logró obtener una beca en Estados Unidos, donde completó un doble grado en Economía y un máster en Business Analytics “con matrícula de honor», como señaló para El Diario Montañés.

Al finalizar sus estudios, consiguió un puesto de trabajo en una consultora de Barcelona. Allí permaneció siete meses hasta que, debido a las condiciones laborales, optó por marcharse. Decidió emigrar una vez más, esta vez con rumbo a Australia.
Al llegar a Perth, ciudad australiana, este joven cántabro encadenó diferentes trabajos: Barrendero, limpiador, vendedor de Louis Vuitton, entrenador de la academia FC Barcelona de Perth, camarero en mesas a 230 metros de altura en el observatorio Gold Coast, trabajador en mudanzas, repartidor y también obrero. Terminó recalando en el que ahora es su puesto de trabajo dentro de la industria minera.
Su rutina comienza con un vuelo que le lleva de Perth a cualquiera de los campos mineros del desierto del oeste. Allí permanece dos semanas trabajando y, al terminar, vuelve a Perth, donde dispone de 7 días libres. En cada ocasión viaja a un campo minero diferente.
Con esta larga lista de trabajos, Cavada pretende ahorrar lo suficiente para poder montar su propio negocio. Según indicó para el mismo medio cántabro: “Lo que busco es reunir el dinero suficiente para crear una página web, además de seguir inspirando a jóvenes como yo”.
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