Diciembre de 1968 quedó marcado en la historia cuando Apolo 8 se convirtió en la primera misión tripulada en abandonar la órbita terrestre, orbitar la Luna y regresar con éxito, ofreciendo a los astronautas la primera visión completa de la Tierra y de la cara oculta del satélite.
Casi 60 años después, la NASA se prepara para repetir y superar aquella hazaña con Artemis II. Según informó El País, la madrugada del 20 de marzo comenzó el traslado de su cohete más potente, el SLS, desde el hangar hasta la plataforma de lanzamiento 39B, un proceso delicado que precede a un viaje de unos 10 días alrededor de la Luna.

Los cuatro tripulantes —Reid Wiseman, comandante; Victor Glover, piloto; Christina Koch, especialista de misión; y Jeremy Hansen, especialista de la Agencia Espacial Canadiense— viajarán hasta el satélite, quedarán atrapados por su gravedad, darán la vuelta por su cara oculta y regresarán a la Tierra. Entre ellos estarán la primera mujer, el primer astronauta negro y el primer canadiense en llegar tan lejos.
El propio SLS ha generado dudas desde su primer y único lanzamiento hace cuatro años, que llevó sin tripulación la cápsula Orion hasta la Luna, y que estuvo marcado por problemas de fugas de combustible y helio que retrasaron Artemis II. Esta misión pondrá a prueba sistemas críticos de la nave, como la provisión de oxígeno y agua, el control de temperatura en condiciones extremas y la propulsión, con el Módulo Europeo de Servicio, construido por la Agencia Espacial Europea y empresas de España y otros nueve países.
En una comparecencia en el Centro Espacial Johnson de Houston, recogida por El Confidencial, Wiseman subrayó la importancia de la preparación: “Vamos a lanzar cuando este vehículo esté listo, cuando este equipo esté listo, y vamos a ejecutar esta misión con el máximo rigor”. El comandante añadió que, aunque el objetivo principal sea orbitar la Luna, consideran el vuelo como una misión de prueba y están “preparados para cualquier escenario”.
Los astronautas han coincidido en resaltar la necesidad de concentración y disciplina. Glover señaló que evitar distracciones es esencial para cumplir con las expectativas de la misión, mientras que Koch recordó unas palabras de Fred Haise, del Apolo 13, quien le comentó que Artemis II superará la marca lograda por aquella misión. Hansen, que hará su debut espacial, definió su participación como “un privilegio absoluto”.
La carrera lunar actual enfrenta a Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, y a China, que planea un aterrizaje lunar antes de 2030. La NASA busca adelantarse con dos misiones al polo sur lunar en 2028, mientras el administrador de la agencia, Jared Isaacman, acelera el programa Artemis para preparar la Luna como ensayo de futuras misiones a Marte. Este plan depende de que empresas privadas como SpaceX y Blue Origin desarrollen a tiempo módulos de aterrizaje y cohetes suficientemente potentes.
Los astronautas entraron en cuarentena el 18 de marzo para evitar contagios que pudieran retrasar el lanzamiento. Desde la madrugada del 20 de marzo, la lanzadera avanzó a paso lento sobre un vehículo especial hasta la plataforma 39B, completando en 12 horas un traslado que marca el último paso antes del histórico despegue.
El programa Artemis pretende ir más allá de un simple regreso a la Luna. Su objetivo es desarrollar exploración sostenible, especialmente en la región del polo sur, y preparar el terreno para futuras expediciones a Marte. Como destacó Hansen: “Es mucho más que regresar a la Luna, es la búsqueda de la excelencia”.

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