Cada 21 de marzo, el Día Mundial de la Poesía devuelve al verso a un primer plano. Un género que, según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros 2023, solo alrededor del 10 % de los lectores habituales consume en España. Sin embargo, ese mismo informe apunta un crecimiento en el consumo de contenidos literarios en formatos digitales y redes sociales, especialmente entre menores de 25 años. La pregunta, entonces, no es si la poesía se está perdiendo, sino si ha cambiado de lugar.
Laura Betanzos Fraga, gaditana de 21 años, estudiante de Filología Hispánica y autora de dos poemarios —Sin haberme (aún) encontrado (2023) y Juguemos a ser jazz (2025)—, empezó a escribir poesía cuando cursaba Bachillerato. Ahora, ha encontrado en Instagram un espacio donde publicar en vídeo sus versos: “Me considero una escritora que necesita recitar su poema para considerarlo terminado y que lo publica en un perfil que percibe como un álbum donde almacenar todo lo creado”.

Ella, con el tiempo, ha ido siendo consciente de que ese contenido alcanzaba a gente que no conocía: “Decir que no he encontrado una pequeña comunidad sería mentir. Gracias a esa especie de curriculum que he ido creando en mi perfil, me han surgido muchas cosas y he conocido a mucha gente a la que también les gusta lo mismo que a mí”.
Ese proceso, que comenzó como un gesto íntimo, ha terminado convirtiéndose en un punto de encuentro. “Las personas que me escriben siempre son personas que buscan a alguien que les guíe en el proceso de publicación, alguien que opine sobre algo que han escrito. Además, me encanta que sean jóvenes como yo”, explica. Y añade lo que resume bien el carácter de este nuevo escenario: “Yo siempre voy a estar dispuesta a dar y decir todo sobre lo que yo sepa porque a mí me faltó tener a alguien a mano que supiese algo más sobre este mundo”.
Inspirada en autores como Federico García Lorca, Pedro Salinas o Ana Rossetti, para Laura, este género es una forma de comprenderse: “Escribo poesía porque me hace ver de manera ‘física’ aquello que estoy sintiendo”. Sus versos nacen de lo cercano —el cuerpo, el deseo o el paso del tiempo reflejado en sus abuelos— y conectan con temas que se reconocen como los mismos de siempre, los que mueven al ser humano: el amor, el deseo, la nostalgia, lo cotidiano.
Ese diálogo entre lo clásico y lo contemporáneo también lo comparte Stella Soto, madrileña de 21 años, estudiante de Filología Hispánica y también autora de dos poemarios —Amé, Amar, Amarte (2023) y Pétalos de mar (2025)—: “Estoy acostumbrada a leer literatura más antigua y pienso que hoy en día la poesía tiene un lenguaje más cercano, más directo, transparente… pero, aunque se cuente de distinta forma, la esencia sigue siendo la misma”.
En su caso, percibe las redes con una doble vertiente: ”Creo que pueden ser una gran herramienta para el artista, que puede hacer llegar a la gente su arte, pero también es un arma de doble filo. Yo llevo mucho tiempo sin publicar con frecuencia porque al final las redes sociales pueden ser muy desgastantes. Si tú muestras tu arte a un público, mostrándote vulnerable, y ese público no lo recibe bien, puedes terminar bastante desmotivada. Por ello, siempre creeré que donde mejor puedes llevar tu arte es a los espacios en donde se reúnen diversos artistas, como los micros abiertos”.Stella Soto recita en un micrófono abierto un poema de su último libro Pétalos de mar.

Ahora bien, más allá del formato, ambas coinciden en que la poesía sigue cumpliendo un papel esencial para quienes la escriben y la leen. Laura reflexiona sobre el valor personal de esta práctica: “No podría vivir sin ella porque no tendría voz interior que me explicase o pusiese palabras a aquello para lo que, mi otra voz, no encontraría nunca”. Mientras, Stella deja una reflexión más colectiva: “La poesía es de las únicas formas que tenemos de alejarnos del mundo en el que vivimos y, a la vez, una herramienta con la que seguir luchando por el mundo en el que vivimos”. “Si no tuviéramos la poesía”, concluye Stella, “probablemente el mundo sería mucho más insensible de lo que ya es”.

Deja un comentario