El pico Kanchenjunga (8.585m), tercero más alto del planeta, se ubica en la frontera este de Nepal con India. La localidad de Simikot (2.818m), en la oeste. Pese a estar situados en los dos extremos opuestos del país asiático, un camino los une: el Gran Trail del Himalaya. Miquel Sánchez, guarda forestal catalán e integrante del grupo de alpinistas que coronó el primer Everest para Cataluña en agosto de 1985, recorrió sus 1.400 kilómetros para celebrar su 70 cumpleaños a mitad de camino.

El viaje comenzó en un contexto adverso. La situación en Nepal era delicada tras la dimisión del primer ministro el 9 de septiembre como consecuencia de las protestas llevadas a cabo contra el Gobierno y la corrupción. La salud de Sánchez también estaba comprometida por un ataque de ciática. “Los amigos me decían ‘no vayas’, pero yo sentía que debía ir”, confesó para La Vanguardia.
Pese a las complicaciones iniciales, a finales de septiembre inició su camino en el ramal del Kanchenjunga. “Para mi no era un desafío deportivo, sino una vivencia íntima”, señaló para el periódico. Kiko López, de 63 años, y Blas Taracena, que alcanzó los 67 durante el viaje, le acompañaron desde el inicio en ella.
Durante el camino, dos ciclones les obligaron a evitar ciertos tramos, pero lograron cumplir el objetivo. El 17 de octubre, en el pueblo de Chukhung (4.730m), el alpinista catalán cumplió 70 años. Avanzaron y recorrieron la región de Khumbu, desde donde pudieron ver el monte Everest (8.848m). En la zona del monte Manaslu (8.163m), Sánchez recordó un momento que cambió su vida. “En 1982 estuve con una expedición en la que murieron dos compañeros. No lloré, las lágrimas salieron 42 años después. Decidí dejar Barcelona e irme como guarda”, indicó para el medio catalán.
Después de 85 días y 100.000 metros de desnivel acumulado, la travesía terminó en Simikot. “He disfrutado cada día de la travesía”, concluyó para el mismo periódico un Sánchez que regresó a casa para el inicio de la Navidad.
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