Con motivo del Día Internacional de la Felicidad se ha publicado el Informe Mundial sobre la Felicidad 2026. Este estudio, que se publica de forma anual, revela que Finlandia se consolida por noveno año consecutivo como el país más feliz del mundo, seguido por Islandia y Dinamarca. Mientras tanto, España se ubica en el puesto cuarenta y uno, tres por debajo al curso anterior.
Desde VIREN, con motivo del Día Internacional de la Felicidad, hemos salido a la calle para ver cómo se refleja esta situación en el día a día. Descendemos a lo concreto y preguntamos a nuestros lectores por sus momentos de felicidad. En ella, hemos podido ver cómo los más valorados son los más sencillos: una comida familiar, una nota inesperada o el abrazo tras años sin verse.
«Cuando una amiga mía me vio muy agobiada por parciales y cuando llegué a casa me había dejado una nota junto con una caja de galletas. Fue algo simple, pero cuando lo leí me puse a llorar de emoción”. Esta confesión, anónima como el resto de las recogidas en la encuesta impulsada por VIREN, resume lo que decenas de personas coinciden en señalar: la felicidad se encuentra en el día a día.
Si se busca un denominador común en las respuestas obtenidas, este aparece con claridad: la combinación de tiempo libre, buena compañía y un entorno sencillo. «Estar con mi familia y mis amigos tomando algo al sol y fumarme un piti», resume uno de los encuestados. Otros hablan de «un café tranquilamente con amigas, sentadas en una terraza al sol» o de «tomar un agua con gas al sol en la terraza con mi madre mientras hablamos de todo».
La playa, el campo, la casa de los abuelos o incluso la explanada de la universidad cuando sale el sol se repiten como escenarios de esos instantes . «Las 19 horas de la tarde en una playa del Mediterráneo mientras leo un buen libro» o «salir a correr al amanecer y terminar haciendo un sprint en la playa para sumergirme en el mar» son dos de las estampas que dibujan los participantes en la encuesta de Viren.
Si hay un espacio sagrado donde los encuestados por VIREN sitúan la felicidad, ese es la mesa. «Una comida especial con la familia o amigos», «cuando estoy de comida con mi cuadrilla de toda la vida y nos reímos de mil tonterías», «las sobremesas con mi familia», «compartir una comida». Las referencias a los encuentros alrededor de la comida y la bebida son constantes.
Pero no se trata sólo del acto de comer, sino de lo que lo acompaña: la conversación, las risas, «todo el tiempo del mundo para invertirlo en las personas a las que quieres». Como apunta uno de los testimonios recogidos por Viren: «La verdadera felicidad debe residir en las cosas y situaciones simples y genuinas. La felicidad se tiene que compartir».
Se puede encontrar en una nota con galletas durante un momento de agobio, «el abrazo con mis amigos y familia después de confirmarme” o el momento en que una persona le cuenta a su hermano que se va a casar y ambos lloran de alegría. «Él probablemente por apreciar lo bonito de nuestro recorrido como pareja y ese importante paso adelante, y yo de puro agradecimiento por tener un hermano que me quiere de esta forma tan hermosa», explica este testimonio, que resume cómo la felicidad se multiplica cuando es compartida con quienes de verdad nos importan.
También hay lugar para la emoción más íntima: «Compartir la última parte del día con mi marido, cuando llegamos los dos a casa y podemos dedicarnos tiempo de calidad», «cuando nació mi hija» o «despertar bebiendo café caliente mientras amanece».
Uno de los encuestados por VIREN lo expresa con una imagen casi cinematográfica: «Estar en clase, la más aburrida, un viernes con tu profesor favorito, al lado de tus amigos, uno juega en su computadora, otro dibuja y el otro toma nota, yo viendo. La felicidad está en lo cotidiano, en ver a las personas y disfrutar con ellas».
Otros encuentran la felicidad no solo en el presente compartido, sino en el crecimiento personal: «Ayudar a mis mayores y superar miedos como viajar sola». O en la reconciliación con uno mismo: «Cuando me doy cuenta de que he conseguido muchos logros y no me castigo por lo que no he conseguido».
La noche también tiene su espacio en este particular mapa de la felicidad . «Un cigarro de madrugada», «una noche de verano, con las cartas y las bebidas encima de la mesa», «cuando estoy con todo mi grupo de amigos en un bar» o «la risa floja que nos entró a mi hermano y a mis padres el otro día».
«Creo que en general hay muchos momentos felices en la vida. Momentos cotidianos. Ilusiones, alguna buena noticia, momentos especiales, nuestro día a día visto de otra manera…». Esa es, tal vez, la gran enseñanza que deja la encuesta de VIREN. Un café al sol. Una nota inesperada. Una sobremesa sin reloj. Un abrazo. Y la decisión, cada día, de llamarlo felicidad.

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