Hay quien se conmueve viendo la búsqueda de Chencho en La gran familia, de Fernando Palacios. «Así son las familias, así se quieren papá y mamá, así de fácil». En España hay 17.000 niños que, como Chencho, buscan a su familia, pero no por un despiste, sino que por la aleatoriedad de la vida o por situaciones delicadas, les toca esperar a una familia de acogida o adopción.
Mariló Saco y su marido Daniel Calvo, residentes de Padrón, Galicia, dan cobijo a niños y niñas desde hace años. “Los niños te dan más de lo que tú les das”, confiesa la mujer a El Correo Gallego. De los 57 años de Mariló, muchos los ha dedicado a hacer un hogar para tres menores que se acabaron marchando y para David, quien llegó a su vida con tan solo dos años y hoy vive en régimen permanente con el matrimonio gallego.
Esa vocación de albergar a aquellos que nacieron con una realidad distinta a la del pequeño Chencho tiene una cicatriz previa; el fallecimiento de su hijo Daniel por leucemia a los 15 años. “Solo hay dos opciones: o seguir luchando o darte por vencida”, admite. Este matrimonio escogió la primera y no solo le han cambiado la suerte al pequeño David, sino que este “le devolvió la sonrisa a Daniel”.

Misma labor, pero distinto porqué; es el que vive María Algueró y su marido Álex, matrimonio madrileño. Tras años intentando quedarse embarazada, María se lanzó a la acogida. Hoy tienen tres hijos en acogimiento permanente y un bebé adoptado. Este último, es un bebé prematuro que, como cuenta María, “depende de la corriente para poder respirar”. La hija mayor de María sabe manejar el respirador de su hermano pequeño y el salón de su casa no solo tiene una gran mesa, sino que dispone de todo tipo de equipamiento médico para el pequeño. “En casa tenemos una UCI montada”, explica la madre.
“Te lo van a quitar” o “¿cuándo se vayan qué?” son algunas de las frases que se pueden escuchar cuando se rumia la idea de la acogida; la gente teme el vínculo por miedo al dolor de la despedida. “No es como romper un plato, claro que duele. Pero hay que cambiar el chip, piensa en la felicidad que les das mientras están contigo”, asegura tajante Mariló Saco. La acogida o la adopción no es un mero trámite burocrático, es una realidad para muchos que forma una identidad de por vida. “Que el pequeño tenga un papel con nuestros apellidos no me supone nada; les quiero igual a todos”, asegura María.
Según los últimos datos del Ministerio de Juventud e Infancia, en España hay unos 52.000 menores bajo tutela estatal. De ellos, 17.112 viven en centros residenciales. La historia de Mariló es una de las muchas que establecen el 14% de acogimiento familiar actual en España.
Muchas familias como la de María o Mariló son la salida a una necesidad imperante en España. La valentía de pasar de la idea del impedimento al “¿cómo no lo hice antes?”, de Mariló, es el salvavidas para esos 17.000 Chenchos que no buscan volver a casa, sino que buscan un entorno al que llamar hogar, aunque sea por un tiempo.


Deja un comentario